Entre 1783 y 1787, según Charles Fort, el astrónomo inglés Sir William Herschel (descubridor del planeta Urano y de los satélites de Saturno) realizó un descubrimiento cuando observaba la superficie Lunar a través de un telescopio. Mientras miraba notó que unos puntos luminosos parecían moverse en las tinieblas y que no eran causados aparentemente por la luz del Sol.
Tal vez debido al desconocimiento del origen de aquellos destellos luminosos....el fenómeno, observado en aquella época, se consignó dentro de los anales astronómicos sin justificación o explicación. Años más tarde, en 1821, el astrónomo de apellido Loomis, observó pequeñas manchas de luz que atravesaban la Luna a gran velocidad. Rankin, astrónomo también, aseguró que había visto otras luces en posición diferente las cuales consideró como reflejos estelares.
En los albores de nuestro siglo XX aún no se hablaba de OVNIS y mucho menos de viajes a la Luna. Pero hubo un científico que tuvo valor al declarar que en la Luna estaba sucediendo algo y que quizás cuando el hombre pudiera llegar a ella se lograría un descubrimiento sensacional. Esto lo dijo el doctor Glenn Seabor, presidente de la Comisión Norteamericana de energía Nuclear, en Moscú.
En 1915, el científico norteamericano Bernard Thomas, vio desde el observatorio de Tasmania, un punto luminoso en el mar de las Crisis. Al mismo tiempo, desde el Observatorio Nacional de París que habían visto la misma luz....algo parecido a un muro en el circo de Aristeo.
El astrónomo F.Burnet descubrió (siete años más tarde) tres elevaciones perfectamente regulares que tenían forma de pirámides elevadas.
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